Gente Tóxica
la personalidad sana no toxica

Cómo tener una buena personalidad. Así es alguien NO tóxico

¿Cómo es una buena personalidad? En esta web hay mucha información sobre la personalidad tóxica: trastornos, problemas de personalidad, malos hábitos, etc. Te he mostrado lo oculto, malvado y trastornado de las personas. Aquí descubrirás la otra cara del ser humano. En este artículo te mostraré cómo tener una buena personalidad, sana y atractiva.

La personalidad sana

Personas tóxicas hay muchas y de muchos tipos. También hay infinidad de conductas y hábitos perjudiciales.

Estamos rodeados de personalidades nocivas: políticos corruptos, vecinos egoístas, parejas celosas, amigos vengativos, madres controladoras, etc.

Un mundo sin todo ello es una utopía. Nuestra naturaleza humana es así.

¿Por qué son tan escasas las personas con una buena personalidad?

La buena personalidad es escasa porque ha sido mala para la supervivencia.

La evolución favoreció a los cobardes y egoístas. También a los manipuladores y chantajistas.

Aquí tienes varios ejemplos de cómo funcionaba la evolución hace miles de años:

  • Anselmo el bravo era el más valiente de los soldados de su aldea. En la guerra contra la aldea vecina, se puso al frente de la batalla. Murió el primero.
  • Eufemiano el leal era un joven honesto y fiel a sus buenas creencias. No robaba aunque pasara hambre. Un año de mucho frío sus cosechas se estropearon. Murió de inanición.
  • Regino el justo administraba justicia en su ciudad. Era honrado y no se dejaba sobornar. Murió asesinado.

En cambio, otros personajes tuvieron mejor suerte:

  • Nemesio el astuto era un pequeño y perspicaz soldado. Durante una batalla sintió tanto miedo que se escondió en el bosque. Sobrevivió y vivió una vida larga.
  • Hermenegildo el santo era un hombre muy devoto. Si tenía alguna trifulca con un vecino, lo acusaba de herejía públicamente. El vecino terminaba en el patíbulo. Hermenegildo sobrevivió hasta la vejez.
  • Ruperto el vicioso era un habitual en el burdel del pueblo. Se contaba que obtenía su dinero robando en el mercado. Sobrevivió largo tiempo y tuvo muchos hijos bastardos.

Los que tenían las conductas más egoístas y dañinas eran los que vivieron más y, por tanto, tuvieron mayor descendencia.

Provenimos de lo más ruin y egoísta del ser humano. Descendemos de aquellos que antepusieron su supervivencia a cualquier precio.

Sus genes pasaron generación tras generación. Hasta hoy.

Todos somos nietos lejanos de Nemesio, Ruperto o Hermenegildo.

La personalidad y el éxito

En la actualidad, por suerte, no está en juego nuestra vida tan fácil como antes. La mayoría sobrevivimos largo tiempo.

Pero los genes de nuestros antepasados siguen presentes en nosotros. Y lo peor es que la sociedad actual está construida en torno a ellos.

Sólo tienes que observar a las personas con “más éxito” de la sociedad. Me refiero a los más ricos y con mayor poder de la actualidad. Suelen ser personas egoístas, corruptas, manipuladoras y cobardes.

Pero, por desgracia para ellos, esas características no suelen darles felicidad.

Cómo tener una buena personalidad

Eliminar todos los comportamientos tóxicos de nuestras vidas parece difícil. Ya lo vimos en la personalidad neurótica, la mayoría de nosotros tenemos alguna que otra conducta tóxica.

Una personalidad sana se encuentra en el extremo opuesto a los casos de psicopatía, manipuladores, chantajistas, narcisistas y demás personalidades tóxicas.

Las personas sanas, libres de neuroticismos y conductas tóxicas son escasas. No se las puede encasillar bajo ningún modelo ni rol. Tienen algo distinto, se nota, pero es difícil de describir.

Para poder tener una buena personalidad, primero hay que definirla. Vamos a ver cómo es.

¿Cómo es una buena personalidad?

Una personalidad equilibrada y sana no tiene nada que ver con la riqueza, la fama o el éxito. Depende mucho más del control de las emociones y sentimientos.

Aquí tienes todas las características de una persona con personalidad saludable:

1. Disfruta de todo lo que te ocurre en la vida.

Una persona sana está cómoda realizando cualquier tarea y no se queja de cómo son las cosas. Quiere aprovechar la vida. No se lamenta sobre si llueve o hace mucho calor, tampoco si está en un atasco o en una larga cola en el supermercado.

Acepta lo que no puede cambiar. Esto no quiere decir que disfrute de las enfermedades, los desastres naturales, los mosquitos u otras desgracias, pero no se queja ni gasta su tiempo pensando en cómo podrían ser las cosas.

2. Sabe neutralizar la culpa.

Las persona sana no siente culpa. Si se ha equivocado, lo ve como una oportunidad para aprender. Sabe que sentirse mal no va a cambiar el pasado. Intenta aprender y no volver a caer en el mismo error de nuevo.

3. No se preocupa en exceso.

Sabe que es inútil pensar en lo que puede pasar en el futuro. En cambio, está centrada en el presente, en vivir el momento.

4. No teme a lo desconocido.

Disfruta de hacer cosas nuevas y aprender algo cada día. Sabe que no hay que esperar al futuro para ser feliz. Está muy ocupada en su presente como para estar pensando en lo que pasó o en lo que pasará.

5. Tienen alta autoestima.

Su autoestima no se basa en la opinión que tienen los demás. No busca los aplausos ni los halagos, pero los recibe con gusto si ocurren. No necesita complacer a los demás y a veces puede parecer algo fría y egoísta. Es directa y dice lo que piensa. Por otro lado, los insultos y las críticas de los demás no le afectan. Si la crítica que le hacen es constructiva y positiva, tomará nota e intentará mejorar con la nueva información.

6. Es independiente.

No le gusta que otras personas la necesiten ni necesitar a otras personas. Da mucha importancia a la intimidad, tanto la suya propia como la de los demás. También respeta las decisiones de los demás. Si se ve en relaciones personales basadas en la dependencia, huirá lo más lejos posible. Esto no quiere decir que sea una persona solitaria, sino que disfruta de la compañía sin depender de ella.

7. No manipula a los demás.

Nunca juzgará a los demás ni dirá cómo deben actuar. Así mismo, no se deja manipular. Si siente que la intentan manipular, no se enfada, sino que se aleja todo lo posible de los manipuladores. No habla de los demás, ni fomenta los cotilleos.

8. Tiene un gran sentido del humor.

Le encanta animar a otros y hacerlos reír. Nunca utilizará a otra persona para ridiculizarla y sacar humor de ello.

9. Los problemas no la bloquean.

Suele ver las cosas con sencillez, sin enredarse en exceso en los obstáculos. Lo que para otras personas es un desastre, la persona sana lo ve como una pequeña molestia.

10. Se acepta tal y como es.

Tanto física como mentalmente. Si es calva, o tiene melena, si es baja o demasiado alta, le da igual. Le gusta ser como es y no intenta falsear su aspecto o su personalidad.

11. No se guía por estereotipos ni diferencias físicas.

Trata a todas las personas por igual y con amabilidad, sin tener en cuenta su nacionalidad, sexo, color de piel o ideología. La persona con personalidad sana sabe que todos somos diferentes.

12. Le gusta ayudar a los demás.

Siempre está dispuesta a echar una mano. Y lo más importante, no espera nada a cambio.

13. Es honesta.

Nunca evade las respuestas ni miente. No distorsiona su punto de vista para proteger los sentimientos de los demás.

14. No se hace la víctima.

No intenta culpabilizar a los demás de lo que le ocurre. Sabe que es responsable de sus sentimientos, le gusta sentir que tiene el control de sus emociones y su vida.

15. No suele aburrirse y es muy curiosa.

Busca aprender de cada momento y no piensa en si van a hacer algo bien o mal, simplemente lo hacen.

16. No se siente superior.

Y tampoco se siente inferior. Sabe que cada persona conoce algo que ella desconoce. Aprende de todo el mundo.

17. No discute innecesariamente.

Si tiene una opinión distinta a los demás, la expresa sin miedo. Escucha las opiniones de los demás y no intenta que piensen igual que ella. Entiende que siempre habrá alguien que opine de forma distinta.

En definitiva, las personas con personalidad sana no van en busca de la felicidad, sino que viven cada momento de forma única y disfrutan de ello.

Ejemplo de persona equilibrada

Te será más sencillo hacerte una idea de alguien equilibrado y sano con un ejemplo. El más cercano que he encontrado ha sido un personaje de ficción, cosa que no me sorprende.

Lo que si me sorprendió es encontrar tanta sabiduría y buen rollo en una serie de televisión.

Se trata de “Good Witch”.

como tener una buena personalidad

Casi todo lo que se observa en la tele o el cine está plagado de malos hábitos, creencias limitantes e ideas distorsionadas del éxito.

Aquí no hay nada de eso. Cuando la vi por primera vez me esperaba la típica serie cursi y de adolescentes plagada de clichés. Tiene ese mismo aspecto, pero la esencia es muy distinta.

La protagonista, Cassie Nightingale, es la persona más sana que he podido observar. Cumple la mayoría de los puntos anteriores en todo momento. Desprende optimismo e ilusión por donde pasa, ayuda a los demás, no juzga y aprende de los errores.

Sólo viendo la serie se te pega gran parte de ese optimismo y buen ánimo. Si todos nos pareciésemos un poco más a Cassie, el mundo sería un lugar mucho más agradable.

Cómo cambiar tu personalidad

Toda la información sobre cambio de comportamientos, hábitos y pensamientos la tienes en el artículo sobre cómo dejar de ser tóxico.

Aquí tienes un pequeño resumen de los puntos claves para conseguir cambiar:

  1. Aprende a conocerte. Analiza tus debilidades y fortalezas. Aísla qué comportamientos quieres cambiar.
  2. Expón tus creencias. Cada conducta está respaldada por una idea o creencia que la justifica. Conocerlas facilita en gran medida el cambio.
  3. Propón ideas alternativas. Busca una opción diferente para tus pensamientos y emociones. Así sabrás qué hacer cuando aparezca tu habitual comportamiento.
  4. Haz un plan de acción. Crea una lista las conductas que quieres hacer tuyas. Sé específico. Puedes sacar ideas de las características de la buena personalidad de más arriba.
  5. Utiliza la visualización. Imagina cómo serías una vez tengas la personalidad que buscas. Cuantos más detalles imagines, mejor. Con esto, tu subconsciente te ayudará a cambiar.
  6. Dedícate tiempo. Necesitas crear un momento todos los días para ti. Y dedicarlo a mejorar. Sé constante y paciente.

Con estos pasos y con paciencia, lograrás conseguir tener la personalidad sana y atractiva que quieres. Intentar cambiar es algo noble y poca gente se atreve. ¡Mucho ánimo en tu trayecto!

Psicólogo, escritor y speaker. Busco otro punto de vista para el mundo. Puedes leerme en gentetoxica.com y escapadelarueda.com

Ponte en contacto conmigo pinchando aquí.

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