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Madres tóxicas ¿Y si la tuya lo es?

¿Tu madre te llama muchas veces al día? ¿Se molesta y se pone histérica si no contestas el teléfono? ¿Te hace cargar con todos sus problemas? ¿Te hace sentir mal si no le dices todo lo que haces? Quizás tu mamá pertenezca al grupo de madres tóxicas. Las madres tóxicas construyen vínculos nocivos con sus hijos. Esto no es una conducta premeditada, las madres quieren lo mejor para sus hijos, pero no son perfectas y también sufren temores, traumas y otras situaciones que amoldan su carácter y personalidad.

Si crees que eres una madre tóxica, ya has dado un paso muy complicado de dar, reconocer que a veces puede que no ames de forma correcta. Si piensas que dominas y controlas más que amas libremente, imponiendo tu visión del mundo, es muy posible que tengas rasgos tóxicos. Es difícil darse cuenta de que tienes conductas tóxicas, y tú lo has hecho, enhorabuena.

¿A qué problemas se enfrentan los hijos de las madres tóxicas?

Por lo general, los hijos de madres tóxicas adquieren uno de los siguientes perfiles, según cómo son las conductas de sus madres:

Perfil agresivo y hostil: Las madres tóxicas que crean hijos hostiles suelen manipular y controlar de forma agresiva. Prohíben, castigan, chantajean, gritan y pegan por casi todo. Esto lleva a que los hijos tomen conductas reflejo. Al sentirse increpados y controlados, aprenden las mismas conductas que sufren, lo cual deriva en más hostilidad y más enfrentamientos. También hace que estos hijos aprender a reaccionar así ante otras personas, provocándoles problemas para controlar la ira y la agresividad.

Perfil pasivo y dependiente: Por otra parte, las madres que manipulan de una forma más sutil, utilizando el chantaje emocional, la culpabilidad y el victimismo, crean hijos que reaccionan pasivamente. Estas madres suelen sobreproteger a sus hijos, y excusan sus conductas manipuladoras creyendo que son buenas para sus hijos. Con ello, provocan personas con personalidad dependiente o con síndrome de Peter Pan. También las verás usar muchas de las frases de gente tóxica.

Repetimos que, cuando una madre utiliza la manipulación con su hijo no es por maldad o por hacerle daño, sino que es la forma que saben de hacer “lo mejor” para sus hijos. Ellas desconocen que están manipulando y no saben que con ello están haciendo más daño que bien.

Además, las características aprendidas desde pequeños suelen quedar ancladas en la personalidad del niño. Esto provocará gran parte de los problemas de personalidad que puedan tener estos niños cuando se conviertan en adultos.

En niños pequeños aparecen también otros problemas:

Retraso en la maduración psicomotriz. La madre tóxica, con su sobreprotección, no deja que el niño haga nada, de forma que su motricidad fina tarda más en desarrollarse. Esto provocará problemas a la hora de aprender a leer y escribir.

Tartamudez, introversión o nerviosismo. Estas tres características son comunes en hijos de madres tóxicas. Su desarrollo tiene grandes vacíos que no saben cómo llenar, creando conductas que no son favorables para ellos.

Ansiedad social. No han desarrollado sus habilidades de asertividad, empatía o tolerancia a la frustración, por lo que sus relaciones con los niños de su edad son insatisfactorias y tienden a aislarse de los demás.

Conductas de madres tóxicas reflejadas en los hijos

Si la madre no fomenta la independencia de su hijo, sobreprotegiéndolo, realizando todas sus tareas y no dejando que se equivoque, el niño crecerá siendo dependiente. Esto hará que el niño sea niño eternamente. Mantendrá conductas infantiles tanto tiempo que profundizarán en su personalidad y serán difíciles de eliminar.

Si la madre no deja tener opinión al niño, imponiendo su punto de vista, como por ejemplo eligiendo su ropa, sus amigos o sus actividades extraescolares, el niño crecerá con una gran falta de iniciativa. No tendrá opinión propia y esperará la respuesta de mamá para realizar cualquier cosa. Un ejemplo que presencié en un restaurante: un camarero le preguntaba a un niño de unos 7 años que si le gustaba un postre. El niño lo primero que hizo fue mirar a mamá para ver qué decía ella. La mamá asintió y entonces el niño respondió al camarero que sí le gustaba el postre. Un niño así no desarrollará su personalidad, y crecerá intentando adaptarse a los demás, siendo diferente según quién tenga delante. Esto provocará que sea un niño complaciente y vulnerable a los abusos de los demás.

Por otro lado, si la madre utiliza el chantaje emocional, dando así un amor con condiciones a su hijo, el niño crecerá siendo dependiente de sus relaciones. Esto hará que intente compensar la falta de amor incondicional de su madre con el cariño de amigos o parejas. Por tanto, tendrá miedo a quedarse sólo y a no poder hacer nada sin el apoyo de los demás. Asimismo, le será difícil decir que no a los demás por miedo a que se enfaden y se alejen.

Si la madre es pesimista, enseñará esa forma de ver el mundo a su hijo, ya que desde pequeño le estará mandando señales de todo lo malo que lo rodea: ten cuidado que te vas a hacer daño, no te mojes que te vas a resfriar, no tomes helado, no corras, no juegues en el parque, cuidado con el perro que es peligroso, etc.

Si la madre es psicópata, provocará una gran falta de afecto en su hijo, incitándolo a tener conductas de búsqueda de aprobación constante en los demás. Además, la falta de empatía de su madre hará que él mismo tenga unos niveles bajos de empatía, ya que no ha podido aprenderlo en su familia cercana.

Por último y por lo general, los niños rodeados de conductas tóxicas, crecerán con baja autoestima, lo que afectará con seguridad a cada aspecto de sus vidas futuras.

Tengo una madre tóxica ¿Qué hago?

Si te preguntas cómo librarte de una madre tóxica, hay ciertas conductas o actitudes que puedes realizar para que la relación sea más saludable. Lo primero que debes hacer es asimilarlo y comprender tu situación. Es muy posible que hayas adquirido muchas de las características tóxicas que tu madre te ha inculcado, lo que hará complicada la relación madre-hijo. Por tanto, debes empezar contigo mismo.

Es difícil darse cuenta de los comportamientos tóxicos en uno mismo. Posiblemente nos los han pasado nuestros padres desde pequeños, nuestras parejas o nuestros amigos y se han asentado profundamente en nuestra personalidad. Por lo general, hay comportamientos claves que toda persona tóxica realiza. Estos son: las manipulaciones, los chantajes, la culpabilidad, la negatividad, la preocupación excesiva, el egoísmo, dar demasiada importancia a la opinión de los demás, la sobreprotección y el control.

Analízate, describe qué partes características tóxicas tienes y haz un plan para cambiarlas. Aquí tienes un artículo con más detalles para dejar de ser tóxico.

Ahora bien, tienes que aprender a gestionar la situación con tu madre. Para ello, aquí tienes unos consejos:

Sé asertivo

La asertividad es la manera más fácil y sana para sobrellevar una relación tóxica con un familiar tóxico. Cuando tienes una madre tóxica, probablemente llevas varios años aguantando maltratos o manipulaciones, por lo que es difícil saber cuando parar. La asertividad hará que tu familiar tóxico sepa tus límites y tú estarás más aliviado.

No seas padre de tu madre

En muchas ocasiones ante el nocivo comportamiento de las madres tóxicas muchas personas tienden a adoptar una postura paternal con sus madres. Pero esto no es nada recomendable y hay que evitarlo a toda costa. Si haces esto, te sobrecargarás con sus problemas y te destruirás. Los roles de padre-hijo deben mantenerse. A medida que crecemos podemos ayudar muchísimo a nuestros padres, pero si tomas demasiadas responsabilidades acabarás por descuidar tu propia vida.

Ante casos difíciles, no dudes y aléjate

Por mucho que sea tu madre, si no te hace bien su contacto, aléjate. Si ya has sido asertivo, le has comunicado que no te gusta cómo te trata, y no observas ningún cambio, sólo queda tomar distancia de la fuente tóxica. Parece una solución drástica, pero una madre tóxica puede ser muy negativa para un hijo. Por tanto, hay situaciones en las que no existe una solución más diplomática y debes tomar distancia para poder ser una persona sana.

A parte de todo lo anterior, mejorar como persona, aprender habilidades de comunicación y persuasión, además de mejorar tu conocimiento sobre la psicología humana te serán de ayuda tanto si tienes una madre tóxica como para cualquier ámbito de tu vida. Aquí tienes un artículo sobre una disciplina con la que puedes aprender todo eso: La Programación Neurolingüística.

Libro sobre padres tóxicos

Un libro muy completo y útil sobre este tema es “Padres tóxicos” de José Luis Canales.

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A través de su experiencia con sus padres tóxicos, José Luis Canales nos relata su caso y cómo superó los grandes déficits provocados por su ambiente familiar tóxico. Este libro te tocará emocionalmente si sufres en una familia tóxica. Con gran cantidad de investigaciones psicológicas, nos aporta una visión específica sobre el tema, dándonos muchos recursos para enfrentar la situación familiar. Este libro es un gran paso para tener una vida plena, romper los patrones perjudiciales que aprendiste y formar una familia sana.

Cómo no ser una madre tóxica

Si te encuentras en el otro lado del problema y crees que eres una madre tóxica, no te preocupes, se puede cambiar. Hay ciertas acciones que puedes llevar a cabo para mejorar tu situación y la de tus hijos.

La raíz del problema está en que el amor que ofrecen los padres tóxicos a sus hijos es asfixiante y dañino. Una madre o padre tóxico es, en definitiva, una persona que no ha desarrollado su persona de forma sana, que tiene grandes déficits emocionales y que depende de utilizar a otras personas como instrumentos para suplir sus carencias, miedos y necesidades.

Hay ciertas preguntas que te puedes hacer para conocer tu grado de toxicidad: “¿Tengo en cuenta las emociones de mi hijo?”, “¿Qué hago cada día para fomentar su autoestima?”, “¿Les dejo tener iniciativa para que aprendan de sus errores?”, “¿Les permito tener sus propios gustos y aficiones o controlo todo lo que hacen en cada momento?”. Reflexiona durante unos momentos y respóndete con sinceridad. Aquí te dejamos un TEST para saber si eres una madre tóxica.

En primer lugar debes desarrollarte a ti misma. Debes trabajar en los déficits que tienes. Las personas que tienen conductas tóxicas sufren deficiencias en su personalidad. Mejora tu autoconocimiento para saber qué áreas de tu persona tienen problemas. Una vez detectadas podrás saber qué necesitas específicamente. Como acciones generales, es muy recomendable mejorar tu autoestima, empatía, inteligencia emocional, etc. Si eres capaz de ponerte en el lugar de los demás con facilidad, te será sencillo detectar cuándo estás siendo una madre tóxica.

Entra en este artículo si quieres saber más sobre cómo dejar de ser tóxico.

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Las madres tóxicas requieren mucha paciencia. Trata de respirar y dar respuestas asertivas, sin entrar en el mismo juego de manipulación, estableciendo tus límites y dejando claro que eres una persona independiente. Quizá de esta manera podrás lograr que tu madre tóxica se de cuenta y modifique su comportamiento.

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