Blog, Psicología
el experimento de milgram

Si te ordenaran matar a alguien ¿lo harías? El experimento de Milgram demuestra que sí

¿Harías algo que no quieres sólo porque te lo ordenan? ¿Incluso algo que esté en contra de tus principios?

¿No? Tus principios son inamovibles y estás muy seguro de ellos. Pero si te lo ordena alguien con la autoridad suficiente, obedecerías.

¿Has pensado alguna vez que Hitler no fue quien accionó las cámaras de gas en Auschwitz?

Fue un obediente soldado alemán el que activaba las duchas.

¿O que el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, durante la Segunda Guerra Mundial, no fue el que lanzó la bomba nuclear sobre Hiroshima?

Fue el obediente piloto del bombardero Enola Gay.

Posiblemente ni el soldado alemán ni el piloto del bombardero hubieran hecho aquellos actos si no se los ordenaban. El poder de persuasión de una persona con autoridad es increíble. Y el poder de obediencia del ser humano aún más.

Para comprender por qué la gente comete actos terribles ordenados por otros, se realizó el experimento de Milgram.

El experimento de Milgram y la obediencia

Los participantes eran recibidos por el investigador, que les presentaba a otra persona, un actor cómplice en el experimento, que fingiría ser un participante más. Después les comunicaban que el experimento estudiaba el aprendizaje y el castigo, indicándoles que uno sería maestro y el otro alumno. La selección estaba amañada para que al actor siempre le tocara ser alumno y al participante ser maestro. Después de repartir los roles fueron separados en dos habitaciones, donde podían oírse pero no verse.

experimento milgram parte 1

El maestro le hacía preguntas al alumno. Si el alumno fallaba, el maestro tenía que darle una descarga eléctrica. El voltaje aumentaba gradualmente. En la etapa final, el alumno (actuando) se queja y grita, además comenta que tiene problemas cardíacos.

Un 60% de los participantes, a pesar de los gritos y las peticiones de clemencia del alumno, llegaron a aplicar el shock final de 450 voltios, a sabiendas del peligro mortal que suponía. Cuando decían que querían dejarlo, el investigador sólo decía: “Continúe, por favor”, “El experimento requiere que usted continúe”.

experimento de milgram parte 2

La mayoría de los que llegaron al final lo hicieron bajo una inmensa presión, con gran dolor, algunos lloraban y temblaban. Sin embargo, muy pocos desobedecieron.

Antes del experimento, los expertos estimaron que sólo el 1% de los participantes llegaría a los 450 voltios. Creían que debías ser un morboso o psicópata para llegar a eso. Pero se equivocaron. La cifra era del 60%. Lo que quiere decir que la mayoría de nosotros, frente a alguien con autoridad, obedeceremos.

La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.

– Stanley Milgram

Aquí te dejo una reproducción del experimento en vídeo:

¿Por qué somos obedientes?

Hemos sobrevivido viviendo en manadas dirigidas por un líder, un macho alfa, un señor feudal, un chamán, un cacique… Y si había un líder que dirigía, cientos de seguidores obedientes iban detrás de él, obedeciéndolo.

Además, no ser obediente tenía consecuencias graves:

  • Si no le hacías caso al macho alfa de tu grupo y te marchabas, te encontrabas a solas con el tigre hambriento.
  • Si traicionabas al líder de tu tribu, empalaban tu cabeza en lo alto de una estaca.
  • Si desobedecías al señor del feudo, te ahorcaban en la plaza de la ciudad.
  • Si eras un hereje, sufrías el garrote vil a manos de la inquisición.

En definitiva, si no obedecías, morías.

Por tanto, tras mucho tiempo de evolución, la obediencia está introducida en nuestro código genético.

La obediencia es instintiva.

Nos pasamos nuestra vida obedeciendo órdenes: primero de nuestros padres, luego nuestros profesores, después nuestros jefes… sin olvidarnos de las leyes y los políticos. Siempre hay alguien para decirnos lo que debemos hacer.

Es difícil que la intuición, la curiosidad y la creatividad sobrevivan a tanto tiempo aprendiendo a obedecer, aprendiendo a que otros decidan por nosotros.

La obediencia consiste en vernos como instrumentos que ejecutan la voluntad de otra persona o institución y, por lo tanto, no nos consideramos responsables de nuestros actos

– Stanley Milgram

El experimento de Milgram demostró que los límites de la obediencia pueden llegar a ser demasiado flexibles.

Mira también

Adicción al Pensamiento, un libro único

El libro Adicción al Pensamiento es lo mejor que puedes leer si quieres aprender sobre autoconocimiento y psicología. Descubre porqué es mi libro favorito.