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lenguaje emocional

El lenguaje emocional y cómo se usa en política, marketing o conferencias

El lenguaje emocional es clave para transmitir un mensaje y que deje huella. Ser capaz de detectar cuándo una persona lo utiliza y cuál es su intención al usarlo es vital para utilizar el pensamiento crítico y analizar racionalmente la situación. En este artículo hablo sobre qué es el lenguaje emocional y cómo detectarlo.

Lenguaje emocional: Los que hablan pero no dicen nada

Lee estas frases con atención:

  • “Sé la mejor versión de ti mismo”.
  • “Hay que trabajar para dejar un país mejor a nuestros hijos”.
  • “Tú puedes ser lo que te propongas”.
  • “Somos el cambio que necesita este país”.
  • “Haz lo que hagas con pasión”.

Son frases que tienen encanto, con palabras que resultan bonitas. Te hacen sentir.

Te dicen, por ejemplo, que busques lo que te apasiona, sin explicarte cómo ni por qué.

Te dicen que pongas el corazón en todo lo que hagas, pero no te dicen que pienses lo que estás haciendo.

Este estilo de frases y discursos tienen una gran carga emocional.

Hay áreas donde se usan mucho, como en libros de autoayuda, conferencias, marketing, meetings de políticos… Áreas donde la persuasión y la impresión son más importantes que el fondo y la información objetiva.

Cómo funciona el lenguaje emocional

El lenguaje emocional dificulta centrarse en los hechos, en los datos objetivos.

Una de las causas por las que esto ocurre es el efecto priming. Este efecto hace que, por ejemplo, cuando piensas en temas relacionados con la vejez, te muevas más lento; pero también al contrario: cuando te mueves más lento, tienes una mayor tendencia a pensar en temas relacionados con la vejez o la enfermedad.

Así, valorarás positivamente y tenderás a aceptar el discurso que use palabras con fuerte carga emocional positiva o te haga sentir bien.

Por el contrario, valorarás negativamente y tenderás a ignorar el discurso que no use un lenguaje emocional o te haga sentir mal.

Otra de las causas por la que el lenguaje emocional tiene un efecto tan grande es el funcionamiento de dos estructuras cerebrales: la amígdala y el hipocampo.

Las emociones aparecen en la amígdala. La amígdala está bien conectada con el hipocampo, cuya función está relacionada con la creación de los recuerdos.

Si tienes emociones, se activa la amígdala. Esta, a su vez, manda señales al hipocampo, que termina generando un recuerdo del momento.

Por tanto, un mensaje emotivo se recuerda bien y se valora positivamente. Y un mensaje no emotivo tiende a olvidarse y a valorarse negativamente.

Ejemplos de lenguaje emocional

Es usual que los datos objetivos y estudios científicos se presenten de forma aburrida por personas que no saben usar el lenguaje emocional.

También es usual que las estrategias de venta, de persuasión o manipulación se presenten con una gran carga emocional, a través de personas con grandes habilidades de comunicación.

Por tanto, una gran cantidad de información importante y útil se presenta de forma ineficiente y es ignorada. En cambio, anuncios de televisión, discursos de políticos y charlas de vende-humos se presentan con efectividad. Vamos a ver unos ejemplos:

Un ejemplo de discurso político centrado en el lenguaje emocional:

He elegido a Albert Rivera porque en este pequeño fragmento hace un uso muy claro del lenguaje emocional, pero en realidad cualquier político, sea de la ideología que sea, sea del país que sea, está entrenado en el uso de este tipo de lenguaje. Saben que el lenguaje emocional es potente y que normalmente se salta la barrera racional.

Como ves, su discurso está orientado al sentimiento de patriotismo y unión, llamando al orgullo y la dignidad. Estas son palabras abstractas. Cada persona tiene su propia idea de cada uno de estos conceptos y, además, suele ser una creencia profunda, una idea emocional, alejada de la razón. Si analizas su mensaje, verás que no tiene contenido. No hay datos, argumentos o un sentido profundo en lo que dice.

Además, este vídeo resulta muy útil porque Albert Rivera es un mal comunicador. Intenta transmitir un mensaje emocional, pero se queda en un comunicado vacío que deja una sensación negativa. Eso es lo que ocurre cuando se utiliza mal el lenguaje emocional.

Un ejemplo de conferencia centrada en el lenguaje emocional:

Luis Galindo, para mí, es uno de los mejores comunicadores españoles. Comunica muy bien y tiene una voz potente. Pero una cosa es cómo comunicas, y otra qué comunicas. El discurso de Galindo es puramente emocional. Si ves su discurso, podrás sentirte de acuerdo con lo que dice, dándole la razón. Y es que su mensaje está cargado de frases de aparente sentido común. Vamos a analizar detenidamente algunas de ellas:

“No te conformes con una vida menor de la que podías haber llevado”.

Frase potente dirigida al inconformismo y a la auto-culpa. Este inconformismo significa vivir pensando en lo que podrías tener, en lugar de en lo que tienes. El inconformismo (y su hermano mayor, el perfeccionismo) es una de las fuentes de la ansiedad y depresión más comunes de la actualidad.

“Lo que cambiaría nuestra vida es cambiar la actitud”.

Lo es. Pero la actitud de una persona no cambia porque le digas esto, o cualquier frase del estilo. La actitud de una persona está basada en sus creencias y esquemas cognitivos. Estos son los pilares sobre los que se analiza el mundo. Y cambiarlos es un trabajo costoso que la mayoría ni siquiera intenta. Por tanto, un cambio de actitud debe buscarse a través de un ejercicio de autoanálisis en el que se fomente a la persona a cuestionar sus propias creencias.

“Lo que no podemos hacer es aceptar la derrota antes de empezar”.

De nuevo, una frase muy acertada, pero vacía. Una persona pesimista tiene una forma de ver la vida en negativo. Tiene unas creencias que sostienen esa visión, como pueden ser: “Todo está muy caro”, “Los políticos siempre mienten” o “Soy torpe y descuidado”. Mientras no se trabaje el autoconocimiento y el cuestionamiento de esas creencias profundas, el cambio no se producirá.

“Cuando pones amor eres capaz de conseguir casi todo”.

Esta es una frase de las más puramente emocionales del discurso. Como ocurría con el mensaje orientado al orgullo y el patriotismo de Albert Rivera, el discurso del amor es más de lo mismo: un concepto abstracto, del que cada persona tiene una definición y que conlleva una gran carga emocional. Otros aspectos emocionales del discurso de Galindo son usar el storytelling con el ejemplo de la persona con lesión cerebral grave y la mención de su propio hijo.

Como ves, en unos pocos minutos utiliza muchas frases con carga emocional, pero pocos datos, hechos, técnicas, herramientas o, en definitiva, información objetiva.

Un ejemplo de libro de auto-ayuda centrado en el lenguaje emocional:

Coincidiendo con el nombre de esta página, el libro de Bernardo Stamateas, “Gente Tóxica”, es un gran ejemplo de libro sin profundidad, orientado a conmover y vender, en lugar de a enseñar y ayudar.

Ejemplos positivos de lenguaje emocional

El lenguaje emocional no es bueno ni malo. Es una herramienta. Si se usa de forma correcta, servirá de ayuda para transmitir un mensaje efectivamente. Si se usa de forma incorrecta, como en manipulaciones, puede hacer mucho daño.

Una gran fuente de ejemplos donde se usa el lenguaje emocional en positivo, con datos objetivos y con profundidad son las charlas TED.

En TED hay miles de presentaciones que aportan información científica, presentada por buenos comunicadores y con temáticas muy diversas e interesantes. Si no las conoces, te recomiendo enormemente que les eches un vistazo.

Analiza por partes el mensaje

La idea de este artículo me surgió al leer el libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” de Oliver Sacks. En concreto, en el capítulo “El discurso del Presidente”, en el que habla sobre la afasia.

La afasia es un trastorno del lenguaje caracterizado por la incapacidad o la dificultad de comunicarse mediante el habla, la escritura o la mímica.

En la afasia grave, los pacientes son incapaces de entender el significado de las palabras. A pesar de ello, entienden la mayor parte de lo que se les dice. A sus conocidos se les hace difícil creer que tengan este trastorno. ¿Por qué pueden entender lo que se les dice si no entienden las palabras? Hughlings Jackson hace una comparación interesante para explicarlo. A estos pacientes les ocurre como a los perros: no entienden en sí el significado de las palabras, pero saben lo que quieres decir por el tono de voz y la postura corporal.

Pues bien, Sacks cuenta que un día, en el pabellón donde internaba a personas con este trastorno, empezó a oír risas y carcajadas. Fue a ver qué ocurría y se encontró con que los pacientes estaban viendo el discurso del presidente en la televisión.

Las personas que pierden un sentido, potencian los demás en un intento de compensación. Igual ocurre con la afasia. Al perder la capacidad de detectar el significado de las palabras, aumenta enormemente la capacidad para entender el mensaje a través del lenguaje corporal. Incluso, los afásicos se vuelven expertos en detectar cuándo alguien está mintiendo. Al no verse influenciados por las palabras, son capaces de detectar los signos de mentira y engaño en el lenguaje no verbal casi a la perfección. Por eso reían tanto viendo el discurso del presidente.

Como hacen involuntariamente los enfermos de afasia, ser capaz de dividir la información que recibes entre lo emocional y lo racional, el mensaje y la forma, es clave para analizar de forma objetiva la información y ser capaz de actuar racionalmente, sin manipulaciones o tergiversaciones.

¿Cómo limitar su efecto?

Aquí entran dos herramientas muy útiles: la atención consciente y el pensamiento crítico.

La atención consciente consiste en estar alerta y conocer las reacciones de tu cuerpo. En este caso en concreto, conocer las reacciones emocionales que ocurren cuando presencias una charla, un anuncio o un discurso. ¿Sabes reconocer cuándo sientes un anhelo? ¿Podrías detectar cuándo sientes aversión?

Para fomentar la atención consciente, debes practicar. Analízate, pregúntate en cada momento: “¿Qué estoy sintiendo en este momento?”, “¿Qué efecto tiene en mí lo que estoy escuchando?”, “¿Qué cambios he notado después de ver esto?”.

Una vez que eres capaz de detectar tus propias emociones y sensaciones, será más fácil desgranar lo que te dicen, analizar el discurso, leer el lenguaje no verbal, y aplicar el pensamiento crítico.

El pensamiento crítico consiste en analizar y evaluar racionalmente argumentos. Para fomentar el pensamiento crítico, lo mejor es preguntarse: “¿Esto que me dicen está basado en datos o argumentos lógicos?”, “¿Es una información útil y aplicable?”, “¿Estoy aprendiendo algo o sólo me hace sentir diferente?”.

En definitiva, el lenguaje emocional es una herramienta de comunicación que facilita transmitir un mensaje. Ser capaz de detectar el lenguaje emocional y las manipulaciones del mensaje te permite actuar con consciencia y deliberadamente.

francisco shepherd

Psicólogo y escritor. Busco otro punto de vista para el mundo. Conóceme mejor pinchando aquí.

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