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El mejor libro de neurología: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero

El mejor libro de neurología práctica, del que aprenderás tanto si eres un experto como si eres un aficionado, transmitida de una forma amena y curiosa. ¿De cuál se trata? Vamos a verlo.

El mejor libro de neurología

Lo recomendó un profesor de la universidad durante mis años de carrera. Tras años en mi lista de lecturas pendientes, lo compré y lo leí hace poco.

Se trata de “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” de Oliver Sacks.

Me enganchó desde el primer capítulo. Y esto suele pasarme poco en libros de divulgación científica. Lo terminé en un par de días.

¿Qué hace diferente este libro de los demás de neurología?

Oliver Sacks fue un neurólogo y escritor británico muy relevante como divulgador científico. Sacks utiliza la descripción de historias clínicas repletas de vivencias y detalles para describir los trastornos neurológicos.

A lo largo de su vida profesional, Sacks ha tratado miles de pacientes distintos. En este libro recoge sus casos más curiosos.

Por tanto, no es un libro típico de neurología en el que se explica teóricamente los trastornos, sus causas y su tratamiento. Este libro es un relato de historias individuales protagonizadas por personas con un trastorno neurológico. Y además, contadas por alguien que escribe de forma amena, con grandes conocimientos de neurología y con mucha experiencia.

Neurología explicada caso a caso

Sacks relata la historia del paciente y su vida diaria, habla sobre su trabajo con el paciente en terapia, y describe el trastorno neurológico del caso específico. Este formato inductivo, del caso individual al trastorno, se hace muy ameno.

Cada historia de este libro está relatada mezclando vivencias diarias con explicaciones neurológicas.

Al leerlo no sólo aprendes neurología, sino que despiertas tu curiosidad. 

Sacks hace que te pongas en la piel de cada paciente, que veas cómo es el día a día de los trastornos neurológicos y que descubras cómo cada persona se adapta a las deficiencias que su sistema neurológico ha adquirido.

Algunos casos del libro

En total, el libro consta de 24 casos. Sacks divide los trastornos del libro en tres: pérdidas, excesos y arrebatos. Aquí te describo varios casos del libro que me resultaron interesantes:

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero

Este es el primer caso del libro, y el que le da nombre. El protagonista es el doctor P., un músico de avanzada edad que sufría un caso de agnosia.

La agnosia del doctor P. no le permitía reconocer la totalidad de las imágenes que veía. Podía ver con claridad, pero era como si sólo apreciara la imagen por segmentos. Por ejemplo, en una ocasión, Sacks relata que le ofreció un guante y le pidió que identificara qué era. El doctor P., mientras palpaba y miraba con atención al guante, lo describió así:

“Una superficie continua, plegada sobre sí misma. Parece que tiene cinco bolsitas que sobresalen, si es que se las puede llamar así. Podría ser un monedero, por ejemplo, para monedas de cinco tamaños.”

El doctor P. tenía una buena capacidad de razonamiento, era inteligente y muy hábil en la música. Pero cometía errores que para cualquier otra persona serían impensables. Uno de ellos, intentar ponerse a su mujer como si fuera un sombrero.

Para poder llevar una vida más o menos normal, el doctor P. utilizaba incoscientemente la música para guiarse en el mundo. Cantaba una canción para poder seguir los pasos al comer o al ducharse. Si se le interrumpía a mitad de canción, el doctor P. se quedaba paralizado, intentando retomar, sin saber muy bien cómo, lo que estaba haciendo.

La dama desencarnada

El protagonista de este capítulo es Christina, una joven de veintisiete años que, súbitamente, perdió la sensación de su propio cuerpo. Perdió el sentido de la propiocepción. La propiocepción es la capacidad que tiene el organismo de detectar la posición de sus miembros. Regula la dirección del movimiento, permite reacciones automáticas y planifica las acciones motoras.

No era capaz de mantenerse en pie salvo si se miraba los pies. No podía agarrar nada con las manos si no mantenía la vista en ellas. Incluso su expresión facial era vacía, como si fuera una muñeca. Tampoco tenía sensibilidad en ningún lugar de su cuerpo.

Christina relata lo siguiente: “Puedo ‘perder’ los brazos. Pienso que están en un sitio y luego resulta que están en otro.”, “Es como si el cuerpo estuviese ciego.”

Al principio, Christina se desplomaba como una masa inerte en cuanto cerraba los ojos. Conforme pasó el tiempo, pudo conseguir cierto automatismo en sus movimientos, aunque dependía totalmente del uso de la vista.

El discurso del presidente

En este capítulo, Sacks describe a diversos pacientes con afasia. La afasia es un trastorno del lenguaje que puede resultar en la incapacidad de entender el significado de las palabras o la incapacidad de producirlas. En el artículo “El lenguaje emocional y cómo se usa en política, marketing o conferencias” relato con detalle lo que más me impactó de este capítulo.

Una cuestión de identidad

El protagonista en este caso es William Thomson, un hombre con síndrome de Korsakov. Este síndrome se caracteriza por afectar al aprendizaje y a la memoria.

Thomson era incapaz de generar nuevos recuerdos. Sólo era capaz de retener unos pocos segundos de cada instante. Vivía en un mundo sin pasado, sin historia. No sabía quiénes eran las personas que tenía cerca, ni dónde estaba. Sólo tenía recuerdos de veinte años atrás.

Para adaptarse a esa incapacidad de adquirir recuerdos o aprender, el cerebro de Thomson confabulaba, se inventaba un pasado ficticio para lo que estaba viendo.

Thomson daba la impresión de alguien inquieto, preocupado, ansioso. Nunca paraba de hablar, de inventar historias sobre lo que veía o sobre su pasado. Sentía la necesidad de darle sentido a lo que estaba viendo y ésa era su forma de lograrlo. Pero era fugaz. Cada pocos segundos debía volver a inventar algo nuevo, ya que lo había olvidarlo todo.

Lo que me resultó más curioso de este capítulo fue que Thomson sólo lograba paz momentánea en un lugar: la naturaleza. Era cuando salía al jardín y no tenía a nadie cerca, cuando se podía atisbar algo de calma en su rostro. A la naturaleza no tenía que inventarle un pasado. Un árbol es un árbol, una ardilla es una ardilla. En cambio, a una persona tenía que darle un nombre, un pasado y una relación con ella que debía recordar.

En definitiva…

Si te gusta la psicología, la neurología, o simplemente, eres curioso, este libro te va a encantar. Oliver Sacks escribe coloquialmente, desde una perspectiva científica pero también desde una vasta experiencia personal. Para mí, el hombre que confundió a su mujer con un sombrero es el mejor libro de neurología.

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francisco shepherd

Psicólogo y escritor. Busco otro punto de vista para el mundo. Conóceme mejor pinchando aquí.

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