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sintoma dependencia emocional más grave es no saber enfadarse

El síntoma de la dependencia emocional más grave

Uno de los síntomas más graves de la dependencia emocional es la incapacidad para enfadarse. ¿Eres de los que nunca se enfadan? ¿Dicen de ti que eres muy tranquilo? ¿Sueles decir que prefieres no decir nada por no pelear?

Cuidado, todos ellos son indicadores de una persona con trastorno de personalidad dependiente.

Si te cuesta enfadarte, es que no sientes nada cuando alguien te trata de forma negativa.

Pero enfadarse es malo, ¿verdad?

Yo era incapaz de enfadarme hasta los 24 años. Y creía que éso era algo bueno. Son muchos los mensajes que recibimos de lo negativo de enfadarse. Nuestros padres nos regañaban cuando nos enfadábamos, los amigos nos decían que no valía la pena enfadarse,  hasta los refranes están en contra de enfadarse: «Quien se pica, ajos come» o «Vivirás dulce vida, si refrenas tu ira».

Pero la ira y el enfado es algo natural. Es una reacción emocional a algo que nos ocurre. No es ni algo malo ni bueno. El problema ocurre en los extremos: si reprimes toda tu ira o si tienes reacciones de impulsividad cada vez que te enfadas.

Parece que lo fácil es enfadarte y ser impulsivo. Y ese es el caso de muchas personas, que llevadas por la emoción sin control, se pasan de la raya. Pero el mismo mensaje de «refrena tu ira» no vale para todas las personas por igual. A alguien con demasiado autocontrol y culpabilidad, refrenar la ira le lleva a tener una excusa para ser sumiso y dependiente. La excusa le dice que es algo «bueno» eso de no enfadarse.

El resultado es que la imagen que proyectas reprimiendo tu ira y enfado es la imagen de alguien bueno pero tonto, alguien con quien se pueden mofar y es fácil de manipular. Yo temía la reacción de los demás si me enfadaba. Las personas que son así, como yo lo era, reprimen su ira hasta que o explotan o se enferman por depresión o ansiedad.

Excusas para no enfadarse

  • “No pasa nada”
  • “No es para tanto”
  • “En realidad no me molesta”

Son excusas frecuentes para justificar esta dependencia.

Además, en muchas ocasiones verás exageradas las conductas de enfado de otras personas, ya que en ti son muy extrañas.

Ten claros tus sentimientos. Cuando hay un comportamiento que no te guste que te hagan, aunque pienses que “da igual”, tus emociones retenidas te dicen que no te está gustando.  Tu cerebro instintivo lo sabe, tu cerebro racional se deja mangonear. Ir en contra de lo que sientes te hará una persona frustrada consigo misma, que vivirá una vida guiada por lo que otros sientan y no por lo que tú sientes.

Cura el síntoma de la dependencia emocional

Enfádate más. Ten valor de reclamar tu independencia.

Una vez que seas capaz de enfadarte, podrás ser capaz de elaborar esa emoción, controlándola y convirtiéndola en algo positivo a través de la asertividad.

En las artes marciales ocurre algo similar, aprendes a pelear y como resultado, no necesitas hacerlo. Al saber defenderte, se irradia seguridad y fortaleza en los momentos en los que podría haber una pelea. Esto es detectado por el posible agresor, que en muchas ocasiones, se echa atrás.

«Cualquiera puede cabrearse, es sencillo, pero estar cabreado con la correcta persona, al grado correcto, al tiempo correcto, con el propósito correcta, y de la forma correcta, no esta en el poder de todos y no es sencillo.» – Aristóteles.

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