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técnicas de asertividad que mejoraran tu autoestima

Técnicas de Asertividad que aumentarán tu autoestima

¿Hay alguien que te hace la vida imposible? ¿Te sientes manipulado o coaccionado? ¿Crees que los demás no te respetan? Aprendiendo técnicas de asertividad, nada de eso volverá a ser un problema para ti.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es una habilidad social que te permite expresar tu opinión, deseos y emociones, sin manipular ni ser manipulado.

La comunicación asertiva se basa en el respeto:

  • Te respetas a ti mismo, expresando tus emociones, deseos y opiniones con honestidad.
  • Y respetas a los demás, sin dejarte llevar por el enfado y transmitiendo tu mensaje con empatía.

Situaciones de comunicación no asertiva

La mejor forma de ver el efecto de aprender asertividad, es apreciar los efectos de no ser asertivo.

Aquí tienes varias situaciones en las que no se ha aplicado la asertividad:

  • Un amigo me invita a su fiesta de cumpleaños. A mi me viene fatal porque trabajo al día siguiente, pero no puedo negarme. ¿Y si se enfada conmigo?
  • Se me cuelan en la cola del supermercado. Me enfado pero no me atrevo a decir nada.
  • Mi jefe me pide que me quede 15 minutos más para terminar un pedido que acaba de llegar. Necesito el trabajo y si me quejo puede que me despidan.
  • He pedido un filete poco hecho en el restaurante. Me lo han traído muy hecho, pero me da vergüenza reclamar que me lo cambien.
  • Me llama un operador para intentar que me cambie de compañía de teléfono. Yo no quiero cambiarme, pero no me atrevo a cortar su charla y decírselo, por lo que estoy 45 minutos al teléfono.
  • Mis amigos quieren ir a una discoteca pero a mi me apetece un plan más tranquilo. No digo nada porque mi opinión no es tan importante como la de la mayoría.
  • Mi pareja me amenaza con dejar la relación si no hago lo que me pide. La idea de quedarme sólo es aterradora, me veo obligado a hacerlo.
  • Mis padres me aconsejan sobre la carrera que debo estudiar. Termino cumpliendo sus consejos porque no quiero decepcionarlos.
  • Un compañero me interrumpe durante una reunión de trabajo. En lugar de reclamar mi derecho a hablar, espero que él termine lo que está diciendo.

Como ves, la lista de situaciones no asertivas puede llegar a ser gigantesca. Son situaciones muy frecuentes que cualquiera hemos vivido en alguna ocasión.

¿Para qué sirven las técnicas de asertividad?

Ser asertivo trae muchas ventajas, y no solo a la hora de tratar con personas tóxicas.

Si aprendes a ser asertivo, aumentarán tu autoestima, tu seguridad y tu confianza.

Igual ocurre en sentido contrario: alguien con una autoestima sana, segura de sí misma y con autoconfianza, será automáticamente asertiva.

La autoestima y la asertividad no pueden ir separadas.

Aquí tienes todas las ventajas que tiene aprender técnicas de asertividad:

Te permitirá marcar un límite claro contra personas tóxicas

Las personas tóxicas nos hacen daño porque se lo permitimos. Las manipulaciones, los chantajes, los favores abusivos, las mentiras, las traiciones… existen porque no sabemos decir “No” en el momento adecuado, porque sentimos demasiada culpa o porque nos dejamos llevar por creencias irracionales.

Las técnicas de asertividad te ayudarán a evitar esas situaciones.

Podrás decir “no” sin sentirte culpable

Sabrás que has actuado con honestidad y con empatía. Y que tú tienes los mismos derechos que los demás. Nunca debes tomar decisiones movido por la culpa o serás carne de cañón para manipuladores y chantajistas.

Expresar tu opinión y sentimientos con honestidad y empatía

A veces puede resultar difícil pedir algo en una tienda, a un amigo o a un familiar. Con las técnicas de asertividad adecuadas sabrás que lo has hecho de la mejor forma posible, sea cual sea el resultado.

Responder a críticas y a agresiones verbales

La agresividad o la pasividad empeoran las agresiones y las críticas. Con las conductas asertivas se consigue dar una respuesta neutra, enfocada en defender tus derechos.

Reclamar lo que te pertenece sin sentirte mal

Incluso si lo que te pertenece es una aclaración de la conducta de los demás. Serás capaz de cuestionar la autoridad, las normas y las tradiciones, lo que te dará una gran libertad de acción.

Hacerte respetar ante cualquier situación

Hay personas que son discriminadas y utilizadas por sus conocidos. De pequeños fueron marginados por sus compañeros de clase, ahora son utilizados por sus jefes y amigos.

En cambio, hay otras personas que son respetadas sin que tengan que esforzarse para conseguirlo. ¿Qué las diferencia? Las habilidades sociales y de comunicación asertiva que tienen.

Evitar explosiones emocionales

Las personas sumisas suelen guardar sus emociones y explotan cuando ya no pueden más. Las personas agresivas, en cambio, tienden a reaccionar impulsivamente ante el más mínimo detalle. La asertividad consigue evitar las explosiones, proporcionándote técnicas para gestionar tus emociones y expresarlas con honestidad y sin agresividad.

Ser asertivo ¿Se nace o se aprende?

Aquí no hay duda. Se aprende. Y no creas en ningún momento lo contrario.

Las personas no nacen con habilidades sociales, ni con labia o con carisma. Lo han aprendido de forma natural durante su infancia.

El problema surge cuando la educación que recibes castiga las conductas asertivas.

De pequeños a muchos nos enseñan a respetar a los demás, pero no a respetarnos a nosotros mismos. Es muy posible que reconozcas las siguientes frases:

  • “No interrumpas cuando los mayores hablan”
  • “A los padres no se les discute”
  • “No debes contradecir a tu profesor”
  • “Debes compartir tus cosas”
  • “Los niños buenos están sentados y no molestan a los demás”

Esto, si no se rectifica con la edad, puede derivar en intentar complacer a los demás a toda costa. Te han enseñado la idea de que las demás personas están por encima tuyo y debes obedecer.

Este fue mi caso, llegando a desarrollar un trastorno de personalidad dependiente. No tenía habilidades sociales, y mucho menos asertivas. Nunca pedía ayuda porque no quería molestar o no reclamaba mis derechos porque nunca me los habían enseñado.

Ahora, y con mucho tiempo de entrenamiento y esfuerzo, he conseguido no sólo ser asertivo, sino enseñar el estilo asertivo a aquellas personas que, como yo, han recibido una educación con grandes tendencias sumisas.

La asertividad se puede aprender, si yo lo he hecho, tú también puedes.

En mi guía “11 Técnicas de Asertividad” encontrarás ejemplos prácticos para empezar a aprender esta habilidad social.

Las técnicas de asertividad que aparecen en mi guía son:

  1. Asertividad básica
  2. Disco rayado
  3. Asertividad con empatía
  4. Provoca que empaticen y sugiere
  5. Desmonta la estrategia del otro
  6. Bomba de humo
  7. Prórroga
  8. Impón tu respeto
  9. Céntrate en el problema y no en la persona
  10. Convierte el ataque en una crítica constructiva
  11. Último recurso: ignorar

Puedes descargar la guía de forma gratuita aquí:

Guía 11 Técnicas de Asertividad

¿Qué te impide ser asertivo?

La falta de asertividad se debe a estas 2 causas:

  • Creencias irracionales
  • Grandes dosis de ansiedad

Vamos a ver de qué se tratan:

Creencias irracionales

Desde pequeños adquirimos, mediante la educación y la experiencia, unas creencias para ayudarnos a comprender el mundo.

Nos ayudan a entender la gran complejidad que tiene la realidad, aportándonos un conocimiento general sobre cómo funcionan las cosas.

Son profundas y, por lo general, inconscientes. Es complicado dar con ellos, aunque definen casi todos los comportamientos de una persona.

Con el tiempo, nos llegamos a identificar tanto con nuestras creencias, que creemos que si las cambiamos perderíamos “lo que somos”.

Tú no eres tus creencias.

Tus creencias no te controlan, sino al contrario. Y puedes modificarlas si de verdad te lo propones.

Lo malo es que esto no nos lo enseñan en el colegio. Crecemos siendo esclavos de nuestras creencias, sin saber que somos capaces de cambiarlas.

Hay creencias que nos ayudan a vivir mejor y más fácil, pero también hay creencias irracionales que causan muchas vidas amargadas.

¿Cómo es una creencia irracional?

Aquí tienes algunas creencias irracionales demasiado comunes:

  • Es horrible que alguien se enfade conmigo.
  • Debo ser buen hijo.
  • Necesito una pareja o sentiré que me falta algo.
  • No puedo modificar como soy.
  • Deben preocuparme los problemas de los demás.
  • El pasado es algo que me ha marcado y me veo influenciado por él.
  • Tengo que tener mucho dinero para ser feliz.
  • Debo dar una imagen de éxito entre mis conocidos.

Mantener alguna de ellas, a la larga, amarga la vida. Y permitirá que te la amarguen los demás.

A causa de mi educación con grandes dosis de sumisión, adquirí estas creencias irracionales que se asentaron en mi personalidad:

  • “Molestar a los demás es horrible y debo evitarlo”
  • “Debo obedecer a mis padres, eso es ser un buen hijo. Si no lo hago me siento culpable.”
  • “No tengo que enfadarme. Aunque alguien haga algo que no me gusta, es mejor tragarse la ira y no hacer nada.”

Estas eran las creencias que me hacían ser una persona poco respetada, sumisa y dependiente. Y por tanto, eran la causa de que no pudiera aplicar la asertividad.

Problemas de ansiedad

Una alta ansiedad social puede provocar que no seamos asertivos.

Esto es de cajón, si te pones nervioso en determinadas situaciones, te resultará difícil hacerte respetar. Y mucho más utilizar técnicas de asertividad o cualquier otra habilidad social.

Si es tu caso, te aconsejo que realices ejercicios de relajación y respiración, para aplicarlos en esos momentos. Son muy efectivos, tu ansiedad disminuirá poco después de empezar a ejercitarte con ellos.

10 consejos para ser una persona asertiva

Reemplaza tus creencias irracionales

Trabaja tu autoconocimiento, descubre qué creencias dominan tu comportamiento y modifícalas.

Conoce tus emociones

Empieza a hablar sobre tus emociones. ¿Qué te hacen sentir los demás con su comportamiento? ¿Qué emoción es la dominante cuando interactúas con otras personas?

Practica la empatía

No sólo escuches las palabras de los demás. Lee entre líneas e intenta saber cuál es la postura de la otra persona, sus antecedentes y sus motivaciones.

No te encierres emocionalmente

La gente no puede leerte la mente. Debes comunicar lo que piensas y sientes, y no esperar a que los demás lo adivinen.

Sé conciso

No te veas atrapado por miles de excusas a la hora de negarte a hacer algo. Tampoco des rodeos para comunicar una petición. Debes ser concreto en tus deseos y firme al comunicarlos.

Controla tu lenguaje no verbal

El lenguaje corporal aporta mucha más información que las palabras que se pronuncian. Si utilizas técnicas de empatía pero tu lenguaje no verbal no refuerza tus palabras los demás lo notarán. Mostrarás una imagen poco coherente.

No te dejes llevar por la culpa

Esta emoción tiene una fuerza titánica para las personas sin técnicas de asertividad. Si te sientes culpable, obligado, avasallado, poco respetado o nervioso, distánciate de la situación y observa las cosas “desde fuera”. Así podrás tener una visión más objetiva sobre la situación.

Comunica tu punto de vista

No acuses, amenaces, critiques o insultes. Habla sobre lo que tú crees, como una opinión que puede ser debatida, sin verdades absolutas.

No juzgues

Sé objetivo al hablar. No es lo mismo decir “Ten más cuidado cuando lleves objetos frágiles” a “Eres un patoso”.

Si pides algo, añade un motivo

A la hora de realizar una petición, será más fácil que expliques el motivo de la misma. De lo contrario podrás resultar demasiado agresivo.

¿Quieres saber más sobre la comunicación asertiva?

Como has visto, la asertividad es una de las habilidades sociales más importantes a la hora de tratar con personas tóxicas. Ser asertivo te permitirá evitar muchas situaciones incómodas y negativas. Si quieres saber cómo construir un mensaje asertivo y cómo tener una conducta asertiva, descarga mi guía 11 Técnicas de Asertividad, pinchando en el siguiente botón:

Guía 11 Técnicas de Asertividad

francisco shepherd

Psicólogo y escritor. Busco otro punto de vista para el mundo. Conóceme mejor pinchando aquí.

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