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Trastorno obsesivo compulsivo de personalidad

Trastorno obsesivo compulsivo de personalidad: el perfeccionista

El trastorno obsesivo compulsivo de personalidad (también conocido por sus siglas: TOCP) se caracteriza por el perfeccionismo, una preocupación generalizada por el orden y el control. Son personas muy poco flexibles, cuya rigidez termina afectando a su vida diaria

Estas personas necesitan saber qué va a ocurrir en cada momento y mantener el control. Por tanto, suelen ser personas solitarias, que no buscan ayuda ni creen necesitarla. Incluso pueden llegar a desconfiar de los demás si se ofrecen a ayudarles.

La prevalencia de este trastorno se estima que es de alrededor del 2 al 7,9% de la población general, siendo más común en los hombres.

Este trastorno conlleva varias comorbilidades, como suele ser el trastorno depresivo o el alcoholismo.

Nota: No confundir con el trastorno obsesivo compulsivo. Este último no es un patrón de personalidad sino un trastorno en el que se sufren pensamientos o sensaciones no deseados repetidos o la urgencia de realizar una acción repetidamente.

Síntomas del TOCP

Las personas con trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad tienen una gran preocupación por el orden y por el control de uno mismo. Difícilmente cambian un plan establecido. Son rígidos y testarudos, y tienen una forma determinada de actuar ante cada situación.

Para poder mantener esta sensación de control, estas personas se basan en crear reglas, en estar excesivamente atentas a detalles minuciosos y procedimientos. Suelen llevar horarios estrictos y listas de tareas. No aprovechan demasiado bien el tiempo y suelen dejar las tareas importantes para el final. El exceso de atención al detalle y la perfección suele retrasar la finalización de las tareas infinitamente.

Suelen repasar sus errores, aunque difícilmente los reconocen.

Si están concentrados en una tarea, es muy probable que se ofusquen y olviden todo lo demás.

En situaciones de trabajo en grupo o relaciones sentimentales, no son conscientes de cómo su comportamiento afecta a sus compañeros.

No son buenos delegando tareas, ya que no se fían de que los demás sigan las reglas y la perfección deseadas. Ante sugerencias sobre hacer las cosas de diferente manera suelen reaccionar con enfado.

Suelen ser adictos al trabajo (workaholics) y están muy centrados en la productividad. Esto hace que descuiden su tiempo de ocio, así como sus relaciones. Con ello, creen que nunca tienen tiempo de relajarse, pudiendo llegar a posponer vacaciones o planes con amigos para no perder tiempo.

Si pasa tiempo con amigos suele ser por actividades organizadas previamente, como deportes de fin de semana. Les gusta especialmente actividades que requieran organización y trabajo duro para perfeccionarlas.

Suelen expresar muy poco afecto y bajo condiciones controladas. Suelen ser personas serias y formales. Se escudan en la lógica y el intelecto, llegando a ser intolerantes ante el comportamiento emocional o efusivo. También pueden ser muy quisquillosos con principios morales y éticos, ya que suelen aplicárselos a ellos mismos con mucho ahínco.

A menudo defienden a la autoridad (como a los jefes o la policía), insistiendo firmemente en seguir las leyes y normas sin excepciones.

Diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo de personalidad

Criterios clínicos, extraídos del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 5ª edición [DSM-5].

La persona debe cumplir:

Un patrón persistente de preocupación por el orden, la perfección y el control de sí mismo, de los demás y de las situaciones.

Debe mostrar 4 o más de los siguientes síntomas:

  • Preocupación por los detalles, las reglas, los horarios, la organización y las listas.
  • Un esfuerzo por hacer algo a la perfección que interfiere con la finalización de la tarea.
  • Dedicación excesiva al trabajo y la productividad (sin una finalidad económica), lo que conlleva a descuidar las actividades de ocio y las relaciones.
  • Excesiva escrupulosidad, meticulosidad e inflexibilidad con respecto a cuestiones y valores éticos y morales.
  • Falta de voluntad para deshacerse de objetos desgastados o sin valor, incluso aquellos sin valor sentimental.
  • Renuencia a delegar o trabajar con otras personas a menos que esas personas estén de acuerdo en hacer las cosas exactamente como ella quiere.
  • Un enfoque avaro del gasto para ellos mismos y para los demás porque ven el dinero como algo que se debe ahorrar para futuros desastres.
  • Rigidez y terquedad.

Además, los síntomas deben haber comenzado a principios de la edad adulta.

Diagnóstico diferencial

El trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad debe distinguirse de los siguientes trastornos:

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC): los pacientes con TOC tienen obsesiones (pensamientos repetitivos, no deseados e intrusivos que causan ansiedad) y compulsiones (comportamientos rituales que sienten que deben hacer para disminuir sus obsesiones). Una persona con TOCP necesita el control por motivos internos, por cumplir sus valores o ética y la visión que tienen de sí mismos, mientras que una persona con TOC se sienten muy estresados y ansiosos ante su falta de control sobre sí mismos y los impulsos que sufren.

Trastorno de personalidad por evitación: ambos trastornos se caracterizan por el aislamiento social; sin embargo, en pacientes con TOCP, el aislamiento se da por priorizar el trabajo y la productividad más que a las relaciones.

Trastorno esquizoide de la personalidad: ambos trastornos comparten un aparente desapego y una excesiva formalidad en las relaciones interpersonales. Sin embargo, los motivos son diferentes: mientras que los esquizoides se siente incapaces de tener esta intimidad, los obsesivos compulsivos de personalidad sienten una profunda incomodidad en situaciones sociales que impiden la productividad y la dedicación al trabajo.

Tratamiento del TOCP

Hay varias terapias con demostradores resultados en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo de personalidad, entre las que destacamos la terapia Cognitiva de Beck y Freeman y la terapia cognitivo-conductual. En ocasiones, la terapia se acompaña con Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

A pesar de ello, el tratamiento de este trastorno no está bien establecido. Es poco frecuente que personas con este trastorno acudan a terapia ya que no perciben que ellas tengan un problema, y cuando acuden, ya sean obligados por familiares o parejas, suelen desconfiar del terapeuta o creer que su orden y perfección son mejores que la terapia.

Algunas de las habilidades que se han demostrado útiles con el TOCP son:

  • Mejorar su autoeficacia
  • Reestructuración cognitiva
  • Relajación
  • Detención del pensamiento
  • Gestión del tiempo
  • Solución de problemas
  • Aumento de la empatía
  • Aprender a delegar
 

Bibliografía

Caballo, V (2004). Manual de trastornos de la personalidad: descripción, evaluación y tratamiento.

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis.

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington.

 

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