Descubre qué son los trastornos de personalidad y sus tipos

¿Qué son los trastornos de la personalidad? 

Los trastornos de personalidad son un patrón desadaptativo de comportamiento y pensamiento.

Las personas que lo sufren tiene rasgos muy perjudiciales para ellas y los repiten constantemente y de forma inconsciente, ya que están muy arraigados en su forma de ser.

Por eso se dice que tienen un trastorno de la personalidad: cómo han aprendido a pensar, a sentir y a comportarse les hace daño y daña a las personas de su alrededor.

Suele afectar a casi todos los niveles de la vida de la persona que lo sufre, ocasionando un gran malestar en ella.

Los rasgos de la personalidad

Pero, ¿Qué es lo que tiene «mal» una persona con uno de estos trastornos?

Los rasgos de la personalidad son unos patrones de pensamiento y comportamiento duraderos en la forma de relacionarse con uno mismo y con lo que le rodea.

En definitiva, son las características psicológicas que nos definen y marcan la diferencia con las otras personas.

Estos no son «buenos o malos», sino adaptativos o desadaptativos. O sea, o bien sirven para poder enfrentarse mejor a los retos de la vida diaria y «adaptarse» bien a ella o, por el contrario, hacen sufrir y no saber encontrar un lugar en el mundo. 

Incluso un mismo rasgo puede ser adaptativo o desadaptativo dependiendo de cómo se aplica. Por ejemplo, una persona tenaz puede considerarse, a priori, como algo adaptativo. Puede ser muy tenaz a la hora de conseguir sus objetivos. A su vez, esa tenacidad puede convertirse en testarudez si la persona hace lo que sea, dañando a quien sea, por conseguir sus objetivos, convirtiéndose así un mismo rasgo en algo potencialmente negativo.

Otro ejemplo es la persona que es marginada por su grupo de amigos durante la infancia. Esta persona puede desarrollar un rechazo intenso por las relaciones sociales, ya que le han hecho daño continuo durante su infancia. Esto puede desarrollar una ansiedad social elevada que acabe en un trastorno de personalidad por evitación.

Por tanto, la persona con trastorno de personalidad ha desarrollado una forma de ser que, aunque quizás le ha sido de utilidad en algún momento de su vida, ahora solo le causa un gran sufrimiento.

Posibles causas de las trastornos de personalidad

Los factores que pueden intervenir en el desarrollo de los trastornos de personalidad son:

  1. Factores ambientales: se relacionan con el entorno sociocultural. Aquí entran la crianza de los padres, la educación recibida o la cultura en la que se ha vivido. También los traumas son grandes gestores de trastornos de personalidad.
  2. Factores biológicos: tienen que ver con la genética y la constitución.

Hay una gran cuestión sobre estos trastornos: ¿Son heredables?

Los resultados de las investigaciones al respecto de momento son poco concluyentes, aunque sí es muy posible que los que mayor índice de heredabilidad tengan sean los trastornos esquizotípicos y el antisocial.

Los estudios realizados sobre este tema también han determinado que la heredabilidad de algunos rasgos de personalidad desadaptativos de estos trastornos llega a ser de hasta un 40% a 60%.

A pesar de ello, los factores ambientales son el epicentro del desarrollo de este tipo de trastornos, ya que tanto pueden fomentar rasgos de personalidad desadaptativos como fomentar estrategias de afrontamiento y habilidades sociales que les ayuden a sobrellevar los cambios de la vida.

Además, unos padres con un trastorno, es fácil que puedan enseñar esa forma de ver la vida y de enfrentarse a ella a sus hijos.

No debemos olvidar que estos rasgos de personalidad son formas de intentar «adaptarse» a la vida. Por ejemplo, una persona que, en su hogar, ha tenido abusos por no ser una persona sumisa y débil, desarrollará esa forma de ser que le permitirán sobrevivir. Pero una vez esa persona crece y sale de su entorno familiar, lo que allí ha aprendido permanecerá en su personalidad y le causará problemas en un entorno en el que ser sumiso y débil no son rasgos adaptativos.

Características comunes y cómo identificarlos

Algunos de los rasgos más comunes en las personas que los padecen son poca flexibilidad y una escasa capacidad para adaptarse a los inevitables cambios de la vida.

Estas son las áreas que se ven influidas por estos trastornos: 

Afectividad

Las personas que tienen un trastorno de personalidad suelen tener respuestas emocionales (exageradas, inapropiadas o incluso inexistentes) que pueden no ser adecuadas dentro de lo que socialmente está aceptado para cada situación.

Control de los impulsos

Es frecuente que a los pacientes que sufren este tipo de trastornos de personalidad les sea muy difícil controlar sus impulsos tanto en las palabras, decisiones o acciones.

Funcionamiento interpersonal

Las relaciones interpersonales pueden verse realmente afectadas por diferentes motivos. Por ejemplo, relaciones de pareja que no se mantienen, relaciones familiares que se deterioran o problemas en las relaciones profesionales que acaban en despidos o habituales cambios de trabajo.

Pensamiento

La manera en la que la persona percibe lo que le pasa a los demás o a ellos mismos suele ser siempre o casi siempre opuesta a lo que expresa su entorno.

Tipos de trastornos de personalidad

Los trastornos de personalidad están divididos en tres grupos, en función de la similitud de sus síntomas y características:

Grupo A (raros o excéntricos): se caracterizan por comportamientos o pensamientos excéntricos o extraños. Estos son trastorno esquizoide de la personalidad, el trastorno de la personalidad esquizoide y el trastorno de la personalidad paranoide.  

Grupo B (emocionales, dramáticos o erráticos): sus características comunes son comportamientos y pensamientos dramáticos y excesivos (demasiado emotivos o impredecibles). Entran el trastorno límite de la personalidad, el trastorno histriónico de la personalidad, el trastorno narcisista de la personalidad y el trastorno de la personalidad antisocial.

Grupo C (temerosos o ansiosos): las características en las que coinciden estos trastornos son comportamientos y pensamientos de temor o ansiedad. Esto incluye al trastorno de la personalidad dependiente, el trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva y el trastorno de la personalidad por evitación.

Trastorno de la personalidad antisocial 

Cómo identificar qué es un psicópata

Se trata de personas que no siguen las normas sociales. Estafan, mienten, manipulan y cometen delitos (llegando al asesinato y a la agresión en los casos más extremos).

Se les hace prácticamente imposible seguir un plan de vida, ya que suelen ser impasibles ante la seguridad de las demás personas, mostrándose impulsivos y agresivos sin que tengan ningún remordimiento en absoluto por estas conductas.

En algunos casos son emocionalmente retraídos, pero en otros pueden resultar encantadores (en apariencia) y extrovertidos. Son capaces de mentir continuamente con tal de justificarse o salvarse de las consecuencias de sus actos.

Es frecuente que sea una evolución del trastorno disocial que se presenta durante la etapa de la adolescencia.

Comúnmente, las personas con este trastorno son llamadas psicópatas. Puedes saber más sobre ellas en nuestro artículo: ¿Qué es un psicópata?

Trastorno de la personalidad por evitación 

Trastorno de personalidad por evitación, síntomas, causas y tratamiento

Son personas que sienten no ser adecuadas y que se inhiben socialmente. Generalmente evitan relacionarse con más personas y son muy sensibles a las críticas negativas, al rechazo y a la evaluación.

Ese mismo miedo a las críticas, al rechazo y a la desaprobación hace que tiendan a decir que no a trabajos en los que sea necesario el contacto con otras personas. Esto también provoca que se inhiban durante las relaciones sexuales.

Tienen una enorme tendencia a los sentimientos de inferioridad y una pobre imagen de ellos mismos, lo que hace que no tengan muchas habilidades sociales. Asimismo, huyen de actividades que impliquen cierto compromiso, así como de correr ningún tipo de riesgo.

Consulta aquí el artículo completo sobre el trastorno de la personalidad por evitación.

Trastorno de la personalidad dependiente 

Estas personas tienen una necesidad extrema de que alguien se ocupe de ellos, algo que hace que desarrollen un desmedido miedo a una separación o tendencia a comportamientos sumisos.

Son incapaces de tomar decisiones por sí mismos, ya que necesitan que alguien más lo apruebe antes de hacerlo. Generalmente pasan de una relación a otra con el objetivo de continuar obteniendo el apoyo y los cuidados que tanto necesitan.

No se sienten capaces de cuidarse ellos mismos y necesitan estar continuamente acompañados. Si no se sienten apoyados, serán incapaces de plantearse metas en su vida.

Esa misma necesidad de compañía y apoyo puede llevarlos a relaciones inconvenientes o a realizar tareas desagradables con las que creen que se “ganarán” esa aprobación ajena que demandan.

En este artículo podrás saber más sobre el trastorno dependiente.

Trastorno límite de la personalidad 

Trastorno límite de personalidad, síntomas, causas y tratamiento.

Son personas que transitan entre la ansiedad y la depresión. Pueden ser realmente extremos en lo que a afectos se refiere. Tienden a idealizar a los demás, pero también a desconfiar, sintiéndose a su vez injustamente desatendidos.

Tienen un sentimiento de vacío crónico que los lleva a buscar una constante estimulación, cambiando todo el tiempo de actividad con el objetivo de lograrlo. Otras de sus características son la tendencia al suicidio o a autolesionarse.

Les suele costar manejar su ira y tienen tendencia a peleas y agresiones que después les causan sentimientos de culpa. Su impulsividad también está relacionada con el abuso de sustancias.

Aquí te dejamos un artículo completo sobre el trastorno límite de personalidad.

Trastorno histriónico de la personalidad

Trastorno de personalidad histriónico

Su emotividad es exagerada y su búsqueda de atención constante. Siempre buscan que toda se centre en ellos, mostrándose seductores y provocativos para lograrlo. Los demás pueden sugestionarles muy fácilmente.

Hablan de modo subjetivo y exagerado, expresando sus emociones de forma teatral, con tendencia al drama. Buscan llamar la atención valiéndose de lo que sea para cumplir su objetivo.

Aquí puedes consultar el artículo completo sobre el trastorno de personalidad histriónico.

Trastorno narcisista de la personalidad 

Qué significa ser narcisista y cómo identificarlos

Estas personas necesitan ser admirados todo el tiempo. Creen ser únicos y especiales, mereciendo por ello un trato de favor o el derecho a relacionarse con personas o instituciones que estén “a su mismo nivel”.

Suelen carecer de empatía, llegando a mostrarse arrogantes o soberbios. Es frecuente que sientan envidia por los demás o que lleguen a sentirse envidiados, ya que detrás de esa actitud altiva hay una gran inseguridad.

No sienten el más mínimo remordimiento de aprovecharse de los demás. Sus principales intereses se centran en ideales de éxito desmedido, belleza o exageradas metas de riqueza y poder.

Aquí puedes consultar más en nuestro artículo sobre qué significa el narcisismo.

Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva

Trastorno obsesivo compulsivo de personalidad

Los rasgos que más definen el trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva son una preocupación extrema por la perfección, el orden y el control mental (tanto el suyo como el de las demás personas).

Se preocupan exageradamente por las normas y los detalles, y tienden a elaborar listas con el orden y el horario de todas sus actividades. Algo contraproducente, ya que muchas veces eso mismo es lo que los distrae del objetivo que tenían inicialmente.

Es habitual que para ellos el trabajo sea mucho más importante que otras actividades como el ocio o las relaciones interpersonales. Se les hace muy difícil deshacerse de objetos (incluso de los más viejos o inservibles), aunque estos no tengan ningún valor sentimental para ellos. Les cuesta delegar trabajos en otros, y cuando lo hacen es bajo la condición de que los demás se ciñan a su metodología.

Aquí tienes el artículo completo sobre el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva.

Trastorno de la personalidad paranoide 

Trastorno de la personalidad paranoide

Las personas que sufren el trastorno de la personalidad paranoide son, por norma general, desconfiados y suspicaces en sus relaciones, evitando mostrar cualquier vulnerabilidad (aparentando frialdad y una gran seguridad en sí mismos) y anticipando que las intenciones de los demás hacia ellos no son buenas.

Pueden sentirse amenazados y ofendidos ante cualquier conducta, por más neutra que esta sea, ya que malinterpretan y sacan todo de contexto, creyendo ver que cualquier comentario o detalle, hasta los más inofensivos, son retorcidos. Es habitual que sean celosos y rencorosos al extremo.

Esa desconfianza exagerada y el rechazo que esto genera en los demás hacen que sus relaciones personales suelan ser pocas

Puedes consultar más sobre el trastorno de la personalidad paranoide en este enlace.

Trastorno esquizoide de la personalidad

Trastorno de personalidad esquizoide

El trastorno esquizoide es una de las afecciones menos frecuentes. Quienes la padecen evitan tanto las actividades sociales como las interacciones con terceros. Asimismo, pueden carecer del deseo o de las habilidades para hacerlo.

Es frecuente que no muestren sus emociones, por lo que puede que las otras personas piensen que quien tiene este trastorno no se preocupa acerca de lo que sucede alrededor ni de las personas que lo rodean.

Aquí te dejamos el artículo completo sobre el trastorno de personalidad esquizoide.

Trastorno de la personalidad esquizotípica 

Trastorno de personalidad esquizotípico

Por norma general, son personas desconfiadas y aisladas socialmente, sin relaciones de confianza. Asimismo, son habituales los pensamientos de tipo paranoide. Es frecuente que también tengan una ansiedad social exagerada.

Uno de los rasgos que más definen el trastorno de la personalidad esquizotípica es un comportamiento excéntrico, fruto de unas ideas delirantes, casi siempre de índole negativa; También son frecuentes los pensamientos y formas de expresarse extrañas, así como las creencias raras y supersticiosas.

Aquí te dejamos el artículo completo sobre el trastorno de personalidad esquizotípica.

Formas de diagnosticar un trastorno de personalidad

Cuando el psiquiatra o psicólogo sospecha de la existencia de un trastorno de personalidad en su paciente, puede comprobarlo de distintas maneras:

  1. Evaluación psiquiátrica: el profesional de la salud habla con el paciente acerca de sus sentimientos, comportamientos y pensamientos. Si la persona que está siendo tratada lo autoriza, también se le preguntará a familiares y personas cercanas que puedan completar esa información.
  2. Exploración física: Es frecuente que se hagan preguntas concretas al paciente acerca de todos los pormenores de su salud. Y es que cabe la posibilidad de que todos estos síntomas psíquicos estén relacionados con algún problema físico de salud que todavía no haya sido diagnosticado.
  3. Criterios de diagnóstico del manual DSM-5: el médico puede diagnosticar comparando los síntomas presentados por el paciente con los del DSM-5 (Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).

Tratamientos más comunes 

El mejor tratamiento para un trastorno de personalidad depende de la clase y el grado de gravedad de este y también de la situación de la vida de la persona.

Asimismo, se debe tener en cuenta que los trastornos de personalidad pueden permanecer por mucho tiempo, por lo que a veces estos tratamientos llegarán a prolongarse durante meses o años.

Estos son los principales tratamientos que se aplican en casos de trastorno de personalidad, siendo la psicoterapia (conocida también como terapia conversacional) la principal:

Psicoterapia

La psicoterapia llevada a cabo por un profesional de la salud mental puede hacer que el paciente gestione su estrés y trastorno mediante actividades como aprender sobre el tema o hablar acerca de sus pensamientos, sentimientos, conductas y estado de ánimo.

Hay muchas clases de psicoterapia (el profesional determinará cuál es la adecuada para cada caso): estas pueden llevarse a cabo en sesiones individuales (o con amigos y familiares presentes) o bien en grupos de terapia.

Otros de los puntos que se suelen tratar durante la psicoterapia son el apoyo y la educación de amigos y familiares al respecto, así como el entrenamiento con el paciente para que este mejore sus habilidades sociales.

Se empieza por utilizar los conocimientos adquiridos hasta el momento, viéndolo todo con perspectiva para de ese modo aprender maneras saludables de reducir esas conductas que limitan las relaciones y los distintos desempeños del paciente. También sirve para controlar los síntomas.

Además, está la terapia familiar que sirve para proporcionar apoyo y educación a los familiares de personas con trastorno de personalidad.

Con medicamentos

A pesar de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no ha aprobado específicamente ningún tratamiento de este tipo para tratar los trastornos de personalidad, hay varios medicamentos psiquiátricos que pueden ser de mucha ayuda para lograr este objetivo.

Ansiolíticos

Los ansiolíticos pueden ser muy aconsejables en casos de nerviosísimo, insomnio o ansiedad. Eso sí, deben evitarse en ciertos tipos de trastornos de personalidad, ya que cabe la posibilidad de que aumenten los comportamientos compulsivos.

Estabilizadores del estado de ánimo

Con los estabilizadores del estado de ánimo se pueden lograr cosas como la reducción de la irritabilidad, la agresión y la impulsividad. Los cambios de humor también serán más suaves.

Medicamentos antipsicóticos

Los medicamentos antipsicóticos, conocidos también como neurolépticos, están indicados en los casos en los que se incluyen síntomas como ciertos problemas de ira o ansiedad o psicosis (pérdida del contacto con la realidad).

Antidepresivos

Cabe la posibilidad de que los trastornos de personalidad hagan que el paciente se sienta irritable, impulsivo, depresivo, desesperanzado o con ira, síntomas para los que los antidepresivos pueden ser de gran ayuda.

Tratamientos hospitalarios o domiciliarios

En los casos más graves de trastorno de la personalidad es posible que el paciente deba ser ingresado en un hospital en el que reciba atención psiquiátrica.

Suele ser cuando la persona que padece este trastorno no puede cuidar bien de sí mismo o existe la posibilidad de que haya riesgo de que dañe a otra persona o se autolesione.

Cambios en la rutina

Además de los planes de tratamiento profesionales, también puede ser muy beneficioso para el paciente incorporar ciertos hábitos y autocuidados a su rutina:

Mantenerse activo

Una actividad física frecuente (a poder ser, diaria) como correr, nadar o caminar puede ser de gran ayuda a la hora de controlar muchos síntomas de estos trastornos como la depresión, la ansiedad o el estrés.

Por otro lado, también es posible que contrarreste el aumento de peso que puede ocasionarse a causa ciertos medicamentos psiquiátricos.

Evitar alcohol y drogas

Lo ideal es eliminar totalmente el consumo de alcohol y drogas. Estos podrían agravar los síntomas e interferir negativamente con ciertos medicamentos.

Atención médica rutinaria

Es importante que el paciente no evada la atención médica, sobre todo si no se siente bien. También si se está en tratamiento médico, ya que hay ciertos medicamentos que pueden ocasionar efectos secundarios.

Un autocuidado activo

El autocuidado es vital a la hora de controlar los trastornos de personalidad. No debe caerse en la tentación de evitar las sesiones de terapia, incluso cuando no se tengan ningunas ganas de ir.

Es primordial pensar en los objetivos del tratamiento y buscar en ellos la motivación necesaria para acudir y lograr cumplirlos.

Educarse acerca de su afección

Educarse acerca de todo lo referente a su trastorno puede hacer que el paciente sienta que tiene más control sobre eso a la vez que se motiva a seguir rigurosamente el plan médico.

Preparación del paciente ante una futura consulta

Es frecuente que los trastornos de personalidad precisen de una atención especializada. Es una práctica habitual que el médico de cabecera derive después al paciente a un profesional de la salud mental como un psicólogo o psiquiatra para que este evalúe el caso y aplique el mejor tratamiento para él.

Es aconsejable que el paciente acuda acompañado de un amigo o familiar que pueda recordar cosas que él haya olvidado o que incluso no perciba.

Lo mejor es que la persona que vaya a ser tratada prepare una lista en la que incluya cuestiones como estas para que no quede ningún punto sin tratar y se logren los mejores resultados:

  • Preguntas que quiera hacerle al profesional que va a tratarle.
  • Todos los medicamentos (también las vitaminas, los suplementos herbales, los de venta libre y otros de esa clase) y las dosis que se están tomando.
  • Información personal relevante como algún cambio importante que se haya experimentado recientemente o los principales factores de estrés que hay en su vida.
  • Todos los síntomas que se padezcan, incluidos los que a primera vista no parezcan estar relacionados.

Bibliografía

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